“Con permiso de todos estos cinco gobiernos de la democracia,
el fútbol ha campado a sus anchas y no ha habido uno solo que le haya
apretado las clavijas. Ha tenido que ser Europa la que nos llame la
atención sobre las deudas generadas durante años por estas instituciones
deportivas, que han hecho de su capa un sayo. A consecuencia de esta
demanda, algunos clubes se encuentran a punto de desaparecer.
Lo que no se puede tener es una Federación bajo sospecha, en
la que se sigue mangoneando o con los mismos dirigentes haciendo y
deshaciendo a su antojo. Tampoco se pueden pagar cantidades astronómicas
por determinadas figuras sin ningún control oficial. Por eso ahora,
quitando dos clubes, el resto está pasando apuros e incluso algunos
están bajo mínimos porque deben más de 4.000 millones y están
entrampados con Hacienda por más de 700.
Esto demuestra que ningún gobierno ha prestado la debida
atención, y de aquellos polvos vienen estos lodos de crisis, donde
mientras se cierran las empresas por no poder pagar, estos privilegiados
deportistas reciben ayudas y aplazamientos a cargo del gobierno de
turno y de unas entidades financieras que también son culpables en parte
de todo este desbarajuste nacional. Que algunas de estas entidades
deportivas tiendan a desaparecer me tiene sin cuidado, lo que sí me
preocupa es que lo hagan las empresas convertidas hoy en día en
factorías del paro.”
Me parece indignante la inmunidad de la que gozan ciertas entidades
deportivas ante los impagos. Y digo ciertas, porque solo son los clubs
de más alto “standing” los que se benefician de esto. Los pequeños
clubes, esos de 2ªB o tercera división que no tienen dinero para pagar a
sus jugadores, o esos en los que miles de niños disfrutan con cada día
de entrenamiento, están abocados a la desaparición.
Los grandes clubes son los que mayor deuda tienen, pero también los
más inmunes ante la ley. ¿Por qué?, posiblemente por la importancia
social de dichas entidades, y por “favores” entre los altos cargos que
no salen a la luz. Estamos en un país en el que, hablando en plata, se
putea a los pequeños, y se les consiente todo a los grandes. Podríamos
poner el ejemplo de ciertos personajes públicos que han defraudado miles
de millones a Hacienda y que han salido impunes, mientras que otras
personas, por robar para sobrevivir, han acabado en la cárcel. Pero
bueno, este no es el tema en el que quiero centrarme.
Sinceramente, y como aficionado del fútbol que soy, a mi no me daría
igual que desaparecieran los club. Y tampoco les daría igual a todos los
aficionados de estos clubes, los niños que juegan en sus bases y
básicamente, al deporte en general. Además, los jugadores serían los más
perjudicados. Porque a pesar de la imagen que tenemos, no todos los
futbolistas tienen clausulas millonarias. Eso es lo que nos hace creer
la televisión, pero tan solo son unos pocos los elegidos. El resto, con
familias que mantener, aumentarían las colas del paro, porque al fin y
al cabo, son trabajadores de una empresa privada.
Con esto no quiero defender que las entidades deportivas deban gozar
de mayor inmunidad que cualquier otra empresa privada. Lo que me
gustaría es que se aplicara en todas, como empresas que son, los mismos
criterios. Y no forzar la desaparición de miles de pequeños comercios,
que es lo que se está haciendo con tantas nuevas leyes, multas e
impuestos, que hacen que los empresarios vayan con el agua al cuello.
Porque también es para reírse (por no llorar), los casos en los que
desaparecen empresas que no pueden pagar a Hacienda, porque a estas
empresas se les debe dinero. Lo curioso del tema está en que son los
propios Ayuntamientos los que les deben ingentes sumas de dinero a estos
empresarios. Así entramos en un círculo vicioso que siempre acaba
perjudicando a la clase media.
Volviendo al tema, los eventos deportivos siempre son beneficiosos
para un país o una ciudad, por ello no deberían desaparecer. Mueven
grandes masas que benefician a múltiples sectores enriqueciendo la
economía de la zona. Pero quizás se deberían llevar un control más
estricto de los gastos viendo la situación económica actual. Aunque…
quién sabe, a lo mejor a los de “arriba” no les interesa…
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