martes, 7 de mayo de 2013

Cuando el balón rueda sobre el dinero

“Con permiso de todos estos cinco gobiernos de la democracia, el fútbol ha campado a sus anchas y no ha habido uno solo que le haya apretado las clavijas. Ha tenido que ser Europa la que nos llame la atención sobre las deudas generadas durante años por estas instituciones deportivas, que han hecho de su capa un sayo. A consecuencia de esta demanda, algunos clubes se encuentran a punto de desaparecer.
Lo que no se puede tener es una Federación bajo sospecha, en la que se sigue mangoneando o con los mismos dirigentes haciendo y deshaciendo a su antojo. Tampoco se pueden pagar cantidades astronómicas por determinadas figuras sin ningún control oficial. Por eso ahora, quitando dos clubes, el resto está pasando apuros e incluso algunos están bajo mínimos porque deben más de 4.000 millones y están entrampados con Hacienda por más de 700.
Esto demuestra que ningún gobierno ha prestado la debida atención, y de aquellos polvos vienen estos lodos de crisis, donde mientras se cierran las empresas por no poder pagar, estos privilegiados deportistas reciben ayudas y aplazamientos a cargo del gobierno de turno y de unas entidades financieras que también son culpables en parte de todo este desbarajuste nacional. Que algunas de estas entidades deportivas tiendan a desaparecer me tiene sin cuidado, lo que sí me preocupa es que lo hagan las empresas convertidas hoy en día en factorías del paro.”
Me parece indignante la inmunidad de la que gozan ciertas entidades deportivas ante los impagos. Y digo ciertas, porque solo son los clubs de más alto “standing” los que se benefician de esto. Los pequeños clubes, esos de 2ªB o tercera división que no tienen dinero para pagar a sus jugadores, o esos en los que miles de niños disfrutan con cada día de entrenamiento, están abocados a la desaparición.
Los grandes clubes son los que mayor deuda tienen, pero también los más inmunes ante la ley. ¿Por qué?, posiblemente por la importancia social de dichas entidades, y por “favores” entre los altos cargos que no salen a la luz. Estamos en un país en el que, hablando en plata, se putea a los pequeños, y se les consiente todo a los grandes. Podríamos poner el ejemplo de ciertos personajes públicos que han defraudado miles de millones a Hacienda y que han salido impunes, mientras que otras personas, por robar para sobrevivir, han acabado en la cárcel. Pero bueno, este no es el tema en el que quiero centrarme.
Sinceramente, y como aficionado del fútbol que soy, a mi no me daría igual que desaparecieran los club. Y tampoco les daría igual a todos los aficionados de estos clubes, los niños que juegan en sus bases y básicamente, al deporte en general. Además, los jugadores serían los más perjudicados. Porque a pesar de la imagen que tenemos, no todos los futbolistas tienen clausulas millonarias. Eso es lo que nos hace creer la televisión, pero tan solo son unos pocos los elegidos. El resto, con familias que mantener, aumentarían las colas del paro, porque al fin y al cabo, son trabajadores de una empresa privada.
Con esto no quiero defender que las entidades deportivas deban gozar de mayor inmunidad que cualquier otra empresa privada. Lo que me gustaría es que se aplicara en todas, como empresas que son, los mismos criterios. Y no forzar la desaparición de miles de pequeños comercios, que es lo que se está haciendo con tantas nuevas leyes, multas e impuestos, que hacen que los empresarios vayan con el agua al cuello. Porque también es para reírse (por no llorar), los casos en los que desaparecen empresas que no pueden pagar a Hacienda, porque a estas empresas se les debe dinero. Lo curioso del tema está en que son los propios Ayuntamientos los que les deben ingentes sumas de dinero a estos empresarios. Así entramos en un círculo vicioso que siempre acaba perjudicando a la clase media.
Volviendo al tema, los eventos deportivos siempre son beneficiosos para un país o una ciudad, por ello no deberían desaparecer. Mueven grandes masas que benefician a múltiples sectores enriqueciendo la economía de la zona. Pero quizás se deberían llevar un control más estricto de los gastos viendo la situación económica actual. Aunque…  quién sabe, a lo mejor a los de “arriba” no les interesa…

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