miércoles, 8 de mayo de 2013

Desconectado por un día


Todo ha empezado como un reto con mi hermano y conmigo mismo, pero ha acabado como un suplicio, aunque estoy orgulloso de ello. Ayer, en una de esas noches en las que se hablan cosas de hermanos, yo estaba pendiente del móvil y en alguna ocasión no le prestaba atención a Javi. Él se enfadó y me dijo que estaba harto, que le hacía más caso al móvil que a él, y que yo no tenía huevos de estar un día sin móvil. Ahí esta la clave, en esa expresión que mueve el mundo. Y así comenzó el reto. 24 horas sin wasap. 24 horas sin twitter. 24 horas sin hablar con nadie al que no estuviese viendo la cara.
Esta mañana me despierto a las 7:45, y lo primero que hago es mirar el móvil y recuerdo el reto. Lo dejo donde está, en la estantería, me visto y bajo a desayunar. Monto en la moto con mi padre y llego al instituto. De momento todo va bien, aunque noto cierto vacío en mi bolsillo derecho. Te sientes como “desnudo”, pero en realidad lo que sientes es libertad, aunque no sabemos apreciarla.
 Pasan las horas y poco a poco tienes la necesidad de echarle un ojo al wasap o de leer el twitter, pero recuerdas que no lo llevas encima. A cuarta hora la desesperación es máxima. Ya no hay quien aguante las clases.  Si no fuera porque mantengo la vista fija en el segundero del reloj, juraría que el tiempo se para. Cualquier cosa es buena para distraerte y solo te queda ver cómo pasan los minutos, hacer dibujos en la mesa, en un papel o calcular cuantos días, horas o minutos quedan para que acabe este suplicio.
Es curioso, pero cuando no llevas el móvil, te fijas mucho más en las cosas que pasan tu alrededor. O simplemente, piensas en ti, en tus problemas, en tus planes, en tus amigos, en tus cosas. Y no estás pendiente de la vida de los demás en las redes sociales. Quizá este sea uno de los problemas a la hora de conocernos nosotros mismos. Y esque puedes llevar veinte años de tu vida pegado a tu cuerpo. ¿Pero cuantas veces nos hemos parado a pensar en nosotros mismos?¿En dedicar cierto tiempo al dia, a la semana o al mes en hablar con nuestro yo interno? Creo que la mayoría de nosotros coincidiremos en la respuesta.
En uno de esos momentos en los que iba mirando a mi alrededor (concretamente en el tranvía), me ha sorprendido el ver a un señor leyendo un libro. Y sí, me sorprende porque el resto iban móvil en mano. Lo usamos como máquina de teletransporte, para que se nos haga más rápido un trayecto, en lugar de apreciar todo lo que nos rodea. Es como un salvavidas para una persona que no sabe nadar. Nos están deshumanizando, y es que, dependemos de ellos, de los aparatos electrónicos en general. Somos como niños de colegio, enganchados a la cuerda que lleva la señorita para no perdernos.
Y es que, eliminarlo de tu vida es muy complicado una vez que lo comienzas a usar. Hoy por poco me quedo sin ir a entrenar porque no he leído un wasap. Y, ¿quién sabe si me han dicho algo importante y no me he dado cuenta?
Sinceramente, esta tarde he tenido la tentación de conectarlo, pero mi hermano ha aparecido en mi cabeza y he sido incapaz. Ahora, a las once menos cinco, estoy orgulloso de haber pasado veintitrés horas y cincuenta y cinco minutos desconectado de la red. Pero señores, ya toca enchufarlo, que llevo demasiado tiempo suelto de la cuerda y la señorita me va a regañar.

Sed felices!

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