viernes, 10 de mayo de 2013

¿Realmente somos libres?

Hace tiempo que nos creemos libres. Pensamos que la esclavitud se abolió hace mucho. pero a la vez, también sabemos que para lo único que somos libres, es para elegir a qué esclavizarnos. ¡A las nuevas tecnologías? ¿Al tabaco? ¿A la moda?
Se habla de la industria química, de la informática, de la biotecnología, pero la publicidad es el ámbito que está más en auge. Y es que cada vez hay más ingeniosos, diseñadores de ropa que buscan nuevas tendencias, y que investigan un nuevo método para comercializarlas. Restaurantes que buscan proponer nuevas ofertas, nunca antes propuestas. En la actualidad, somos esclavos de las brillantes ideas que tienen los empleados de las personas del poder. Poder económico.
Los publicistas y encargados de marketing de las multinacionales nos manejan con su astucia. Nos llevan a su terreno y, una vez allí, nos hacen desnudar nuestro cuerpo y nuestra mente, y nos endosan sus gustos, tratándonos como maniquíes, o diciéndonos qué debemos comer y dónde.
Hace tiempo que carecemos de personalidad. Lo que hace dos años lo veíamos horrible, hoy lo llevamos en todos los colores posibles.
También nos sentimos atraídos por aquello que sale en la tele o escuchamos en la radio. Nos da confianza. Las multinacionales, presentan en todas sus sucursales la misma estructura y contenido. Ya estés en Tokyo o en Madrid. También entramos en círculos viciosos de opinión. Me explico. Como todo el mundo compra ahí, ¿será por algo, no? Será buena la tienda. Y acabamos por alimentar la fama de la franquicia. Llegamos a pensar que es la mejor tienda, y en otro lado no podremos quedar satisfechos con nuestra compra. Y mientras digo esto me siento mal. No me gusta ser hipócrita, pero estoy atrapado. Reconozco que no me compro ropa fuera de "Inditex", y que si tengo que cenar fuera, será en "McDonald´s". Nos acomodamos en las modas, y quizá sea más fácil que nos digan qué nos tenemos que poner, y qué está de moda y qué anticuado.
Pero estas franquicias generan un problema económico en mucha gente. No en los consumidores, porque las multinacionales suelen plantear ofertas irrechazables, sino en el pequeño autónomo. Esa pequeña tienda de pueblo, incluso de ciudad, queda absorbida por las grandes superficies, porque no pueden competir con las ofertas de las empresas multinacionales, porque éstas, se pueden permitir reducir el margen de ganancia, porque sus ingresos son muy altos.
En fin, pienso que siempre seremos presos de algo. Nunca vamos a ser libres del todo. Los que estáis leyendo o escuchando esto, sabéis que no lo sois. Sabéis que al año que viene, entrareis en una carrera, pero no en la que vosotros queráis, ni en la que os guste, sino en la que está mejor remunerada social o económicamente. Muy pocos seréis capaces de elegir por vuestra voluntad totalmente.
A pesar de que lo sabéis, no haréis nada para remediarlo. Como dice una canción: " sois como corderitos, persiguiendo religiones, sin saber que la verdad se encuentra en nuestros corazones".

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